Willka Wasi en el Tawa Intiq Suyon
Willka Wasi es la Casa Sagrada, de orden iniciático, de la ancestral tradición Inka cuyo origen se remonta a tiempos arcaicos. En este Centro Sagrado se ordenaban sacerdotes y sacerdotisas, quienes recibían una esmerada preparación espiritual en los diferentes niveles de la enseñanza.
Willka Wasi era dirigido por el sumo sacerdote, el Willka Amautha Willakoq Inka (Sagrado Maestro Sacerdote Inka), descendiente de una dinastía de primigenio linaje sacerdotal. Su centro espiritual estaba situado en Cuzco.
El Willka Amautha Willakoq Inka era el guía, el iniciador y el profeta de la cultura Inka, portador de la sabiduría ancestral y portavoz de los dioses, realizaba ceremonias y rituales sagrados, dirigía la ordenación y organización sacerdotal de los Willka Runakuna, sabios sacerdotes de Willka Wasi.
El Poder Espiritual Inka
La conformación y expansión del gran imperio del Tawa Intiq Suyon (La Nación de los Cuatro Soles) fue testigo de la admirable trayectoria de la imponente cultura Inka, la manifestación estructurada político-espiritual originaria más importante e inigualable del Sur de América.
En esos tiempos existía un armonioso equilibrio entre el “poder político”, presidido por el Inka, quien era la máxima autoridad política; y el “poder espiritual”, guiado por el Willka Amautha Willakoq Inka (Sagrado Maestro Sacerdote Inka).
El Inka y el Willka Amautha Willakoq Inka conformaban dos naciones en una, la Nación Política y la Nación Espiritual, ambas se unificaron con un solo propósito: conservar el poder de la Madre Naturaleza y el bienestar de todos sus habitantes. Así, el “poder político” era asesorado por el “poder espiritual” para mantener una equilibrada convivencia y conservar la conexión con los dioses.
Durante cientos de años, el imperio de los inkas fue testigo de esta armoniosa coexistencia entre el poder político y el poder espiritual. Sin embargo, con la llegada de los españoles, este equilibrio fue quebrantado producto de la imposición violenta de un nuevo orden político y religioso, lo que trajo una fractura de nuestra tradición espiritual y cultural.
No obstante y pese a la despiadada persecución, se logró preservar nuestra tradición espiritual, gracias a que el Willka Amautha Willakoq Inka consiguió ocultarse en lugares inaccesibles de los andes, siendo protegido en secreto, conservando y prolongando su sagrada estirpe y primigenio linaje, y sobre todo, guardando puras sus enseñanzas ancestrales hasta el día de hoy. |